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Emilio Silva: abriendo las fosas del olvido

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Cerró en San Sebastián el ciclo Los caminos de la Memoria, hablando sobre la exhumación de las fosas del franquismo.

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Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, estuvo en San Sebastián en fecha tan señalada como el 20 de noviembre, de la mano de la fundación Idi Ezkerra, para poner el broche final al ciclo de conferencias Los caminos de la Memoria. En esta cita tuvimos el placer de escuchar a quien ha sido durante esta década el verdadero agitador y responsable de que en España se hable de la necesidad de recordar los crímenes del franquismo, y uno de los principales impulsores del proceso abierto por Garzón en la Audiencia Nacional en torno a las fosas comunes. Silva estuvo acompañado en la mesa por la juez Garbiñe Biurrun quien presentó el acto. A él asistieron varios representantes de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que colaboran con la ARMH haciendo el trabajo forense en la exhumación de tumbas.

En una sala repleta de público, Emilio Silva comenzó su presentación denunciando “el pacto de silencio impuesto por el franquismo, que se mantuvo durante la transición. Miles de familias tuvieron que callar, e incluso inventar relatos sobre su historia familiar, porque la consigna era ‘no significarse’, es decir, ser insignificante”.

Para Silva, este olvido impuesto no cambió con el final del régimen, llegando al extremo de que, aún hoy en día, “sea posible licenciarse en historia sin haber estudiado una sola palabra sobre la II República. Muchos libros de texto pasan de puntillas sobre este tema, o directamente lo omiten”. Él considera que la iglesia católica es una de las principales responsables de ello y le reprocha que “han pasado 35 años y aún no se ha disculpado. Además, en cuanto se activa el debate sobre los crímenes del franquismo anuncia nuevas canonizaciones de supuestas víctimas del bando nacional. La iglesia trata de contrapesar los crímenes denunciados, en lugar de pedir perdón por lo que hizo”.

Para Emilio Silva, “aquí no hay que perdonar ni olvidar, sino que hay que reconocer el daño causado y hacer justicia. Pero como este es el país de la impunidad aquí vale todo”. Silva argumentó que “en el estado, el franquismo sigue vivo en la sociedad: sigue desde la iglesia, que no renuncia al papel que tuvo durante tantos años como un poder real del estado, y sigue desde el PP, que se permite el lujo de mofarse de las víctimas del franquismo cuando habla de la Memoria. Si dijeran cosas como las que dicen en cualquier otro país sería un delito, pero aquí, gracias a la impunidad construida durante la transición, pueden insultar a la víctimas sin que les pase absolutamente nada”. Y abundó en esta idea diciendo que “en esos países, los presuntos escritores que han ido apareciendo como revisionistas de la Guerra Civil y el franquismo, serían considerados negacionistas, y no vendedores de best-sellers”.

Dos semanas antes de la conferencia de Silva, la activista sudafricana Mary Burton nos explicaba cómo la Comisión de la Verdad había sido un elemento fundamental para que la transición política en Sudáfrica se hiciera de forma pacífica. En España, sin embargo, la tantas veces invocada transición se construyó, en palabras de Silva, “sobre la más absoluta impunidad. Quienes la hicieron han tratado de hacer un mito de aquello, en lugar de explicar por qué dejaron a tanta gente tirada en las cunetas. La ley de Amnistía legitimó la impunidad, y abrió la vía para que los criminales del régimen pudieran incorporarse honrosamente a la democracia, mientras dejaban de lado a las víctimas y a quienes habían luchado por esa libertad. Todo quedó atado y bien atado, y nadie lo ha desatado todavía”.

Emilio Silva considera que el proceso abierto en octubre en la Audiencia Nacional, “ha traído un nuevo escenario casi 40 años después. Puede ser la grieta que abra la posibilidad de juzgar los crímenes del franquismo”. Sobre la inhibición de Garzón para seguir investigando, Silva matizó que “no es tan malo como parece a primera vista. Después de la sorpresa inicial, si se analiza fríamente, la derivación a tribunales territoriales va a dar lugar, probablemente, a que se produzca una disparidad de criterios entre los jueces. Ello obligará a que las altas instancias judiciales tengan que posicionarse”. De todas formas, el presidente de la ARMH vaticina que este proceso “acabará en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo”.

En cualquier caso, Silva ha asegurado que “las exhumaciones van a seguir, porque las familias no pueden esperar”, y criticó que “Zapatero visite fosas comunes o campos de concentración en otros países, y aquí no se haya dignado a acercarse a una exhumación”. Silva, además, expresó su indignación por las palabras del presidente español en las que considera positivo el olvido de la dictadura. A este respecto, respondió que “del gobierno esperamos menos discurso y más curso porque no ha hecho absolutamente nada hasta ahora. Zapatero ha delegado en las asociaciones, en las familias, el trabajo que debería estar haciendo el Estado”.

Por todo lo dicho, nuestro invitado terminó su intervención asegurando que “el mejor monumento que podemos hacer a quienes lucharon por la república y por la libertad, es el recuerdo y la defensa de los valores que ellos defendieron”.

 


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