| Estela de Carlotto: restituyendo identidades robadas |
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“Caminad, caminad, vos caminad”. Eso es lo que le dijeron a Estela de Carlotto la primera vez que acudió a manifestarse a la Plaza de Mayo, aterrorizada frente a los tanques, los policías a caballo, y los soldados con perros. Y ella caminó, y caminó, y 30 años después aún sigue caminando. La presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, estuvo en Bilbao el 31 de octubre invitada por Idi Ezkerra, para abrir el ciclo Los caminos de la Memoria con una interesantísima conferencia sobre el drama de las personas desaparecidas. Estela de Carlotto es todo un referente, casi un icono, un ejemplo de dignidad, y de lucha por el reconocimiento de las víctimas, y por la memoria de quienes sufrieron la brutal represión de los militares en Argentina. Ella es desde hace dos décadas la presidenta de este grupo de mujeres, que desde debajo de sus pañuelos blancos llevan 30 años dando una lección de coraje y de humanidad al mundo entero. Por su trayectoria, ha recibido innumerables reconocimientos dentro y fuera de Argentina, y este año ha sido nominada como candidata al Premio Nobel de la Paz. Mientras aquí muchos nietos y nietas de desaparecidos durante la Guerra Civil se empeñan hoy en saber que fue de sus abuelos, en Argentina son las abuelas quienes llevan años dejándose la piel para dar con el paradero de unos nietos que les fueron arrebatados a sus madres nada más nacer. Y su trabajo ha dado buenos frutos. Nada menos que 95 nietos y nietas encontrados. Sobre su búsqueda, las Abuelas estiman que unos 500 nietos y nietas nacidos en maternidades clandestinas de los campos de concentración fueron arrancados de los brazos de sus madres, que luego eran asesinadas, y adoptados por los propios militares o por familias adeptas al régimen. “cuesta creer que los asesinos hayan podido vivir viendo crecer en su propia casa a esos niños que en muchos casos son el vivo retrato de las personas a las que asesinaron. Tanta maldad, tanta perversidad, es difícil de explicar.” Para Estela, esto se debió a que querían evitar que esos niños y niñas “fueran educados por las abuelas igual que lo fueron sus padres: libres, rebeldes, pensadores, siempre dispuestos a luchar por las cosas buenas”. De todos modos, la presidenta de las Abuelas dejó claro que “aún falta mucho. Ahora se están exhumando tumbas de personas enterradas sin nombre. Pero muchos cuerpos no se recuperarán, sobre todo los que fueron arrojados vivos al mar desde aviones”. También lamentó que aún no se haya hecho justicia después de tantos años porque “las leyes de perdón mantuvieron a estos asesinos sin castigo, en total impunidad. Estos criminales no se arrepienten de nada de lo que han hecho. No piden perdón, se enorgullecen, y dicen que lo volverían a hacer”. Estela de carlotto, terminó su presentación diciendo que “las abuelas jamás tuvimos un gesto de venganza, de revancha, ni de odio. Tan sólo un fuerte compromiso con la verdad, la justicia y la memoria”, y haciendo un alegato a la globalización de ese compromiso porque “esta es una historia muy dura, pero que no solo concierne a mi país, concierne al mundo, porque puede pasar en cualquier lugar, rico, culto, y de buena gente, como era Argentina. Esto no puede pasar otra vez, y para ello, las sociedades no deben ser tan pasivas y dejar que los gobiernos hagan lo que quieran. Hay que dar a los jóvenes las ganas de participar, de poder expresarse sin riesgo de ser perseguidos, y sobre todo, garantizar que tengan una vida en paz y libertad. Si nos globalizamos en este compromiso, hechos como los que hemos relatado no se repetirán. Nunca más”. Un largo y sentido aplauso acompañó al eco de sus palabras. Entre el público, más de una lágrima. Estela de Carlotto nos emocionó con su sencillez y con la emotividad de sus palabras, y su pañuelo ya luce colgado de la pared de la sede de Idi Ezkerra en San Sebastián. Y bien orgullosos que estamos. |